LO NORMAL

Las playas repletas.
El sonido de los árboles al mecer sus ramas con el viento.
Los amaneceres.
El olor de las mimosas.
El roce de unas manos.
El revoloteo de una mariposa.
El sabor del último pedazo de pastel.
El sonido del avión al despegar.
El vértigo de la noria.
El ruido de los coches.
La experiencia de ver una peli en el cine.
La última canción de un concierto.
Aparcar con el sonido de los claxon.
Esperar asiento en un bar.
El primer terraceo.
La itinerancia de una ruta.
Los vuelos low cost.
Vivir sin pedir permiso.
Saltarse las normas impuestas.
Los momentos únicos.
Los días distintos.
Saber que es sábado.
El romanticismo cara a cara.
Las tiendas de chuches.
El fast food.
El tacto de los euros.
Junio, Julio y Agosto.
Las fiestas de prao.
El vermú.
Las noticias nuevas.
Otras ciudades.
Un descampado, sólo para mí.
La noche de San Juan.
El olor de las sardinas.
Los abrazos de otro.
Las vacaciones.
Las citas previas.
Las citas.

Cosas que ver, escuchar, tocar, sentir.
Deseos de lo que hemos perdido.
Angustia de lo que viene para quedarse.

RESPIRA

Teníamos planes y ganas de tener planes.
Buscábamos concienzudamente el mejor momento, el mejor viaje, el mejor lugar.
Nos arremolinábamos en torno a edificios, esculturas, museos, parques, montañas.
Nos vestíamos para la ocasión.
Nos despertábamos cada día en una habitación de hotel y renegábamos del desayuno buffet si no tenía fruta cortada, o de los niños gritones, o de la incomodidad de una almohada.
Regañábamos por cualquier cosa.
Nos levantábamos tarde y nos acostabamos tarde.
Comíamos, bebíamos, disfrutábamos de la vida. De las vacaciones, del fin de semana.
Gastábamos sin control, abanderados del «un día es un día».
Calidad de vida, decíamos.
Poníamos el foco en lo intrascendente. En estar, más que en ser.
Nos parábamos poco a mirarnos a los ojos, a conversar.
Hacíamos fotos sin mirar el paisaje, más ocupados en compartir, que en disfrutar.
Nuestro tercer brazo, el móvil, siempre presente. Capaz de ahogar cualquier silencio.
No nos llamábamos, bastaba con un mensaje rápido. Con muchos mensajes rápidos.
Grabábamos los conciertos en vez de bailarlos.
Nos regalábamos cosas que suplían al tiempo, sin tiempo para disfrutarlas.
El tiempo.
El no tengo tiempo.
Para quedar, para llamar, para tomarnos un café, para hablar sin prisas, para el cine en silencio, para cogernos de la mano.
Deambulábamos las ciudades como si fueran nuestras. Sin mirar arriba o abajo. O a nuestro lado.
Nos permitíamos ser mejores que muchos, sin conocer sus miedos. Y juzgar. Y sentenciar.
Nos enfadábamos y nos pedíamos perdón, como parte de la misma rutina desprovista de valor.
No éramos del todo malos.
No nos hemos convertido en mejores.
Volverán esas rutinas necesarias y olvidaremos que, durante semanas infinitas, fuimos uno, respirando al unísono.

DIAS

Esa sensación extraña de soledad compartida.
Ese ir y venir de pensamientos. De sentimientos.
Ese escapar del miedo.
Huir de lo posible.
Sumergirse en la tarea cotidiana.
Echar de menos.
Desaprender el camino.
Días raros, sensaciones raras.
Necesidad.
La importancia de lo simple.
La necesidad de un abrazo.
Respirar. Sentir el sol en la cara. Dejar que la lluvia te moje.
Salir de tu refugio.
Protegerte y proteger.
Horas que no pasan y horas que no llegan.
Días que se van amontonando, uno tras otro.
Intercambio de buenos deseos.
Sonrisas y risas.
Y canciones.
Y de repente desapareces, y todo lo que conociste ya no sirve.
Compañeros, amigos, amantes.
Familia.
Casa.
Día 4.

tarde

Hay veces, en las que no sé qué hago aquí.
El horizonte se me antoja lejano, e inalcanzable.
Esa línea que separa cielo y tierra y recorre el mundo infinito, esa línea, traza muestras dos vidas.
Cuando no estás, sueño en tus brazos.
Cuando acompañas mis pasos, me sobra acompasar mi corazón al tuyo.
Qué difícil, concluir una razón lógica por la que seguir aquí.
Siento que se me aparecen viejos temores.
Abro los ojos y soy pequeña. Mínima. Desaparezco como el humo. Me desvanezco.
Si era esto, no lo quiero.
Si voy a seguir a tu sombra, me revelo.
Seguir sola mi camino es mejor opción que echarte en cara mis desvelos.
Me quedo aquí, callada, vacía e inerte, empachada de culpa.
Te vas y no miras atrás.
Y me pides clemencia y es tarde.
Ya es tarde…

pronto

Te aseguro que habrá llamadas. Y tentaciones irresistibles.
Qué estaremos en contacto permanente y trazaremos una línea discontinua entre nosotros.
Es falso que no exista la cordura en esta historia.
Vamos a imaginar que es verdad.
A contar de dos en dos, manteniendo los silencios.
Barajemos hipotéticas razones.
Conversaciones robadas a la noche.
Certezas sin duda.
Mira bien lejos, porqué allí nos encontraremos pronto.

lunes

Aunque madruguemos los lunes, aunque andemos faltos de sueño hasta el próximo viernes, aunque nos coja el frío de la mañana al coger un coche o un tren, no me falta la sonrisa.
Doy por buena la esperanza, la añoranza, el peso de la horas en los días.
El vernos de vez en cuando y
hacer de los encuentros infinitas historias de presente.
Merece tanto la pena la espera, acompañarte en el viaje, llevar mi equipaje con la ligereza que me da la expectativa.
Acostumbrarme a ti.
No saber explicar lo que me pasa. No necesitar explicación. Sentirme plena y agotada.
Caminar, caminar y caminar.
Cogernos de la mano. Acariciarnos el torso con el frío.
Colgar mis sueños de tu espalda.
Tomar consciencia y no olvidarme de quién soy.
Aunque madruguemos los lunes y todo empiece de cero, en pequeños viajes de aventuras inmediatas.
En pequeñas aventuras de eternos viajes.

TE CREO

Creo que no creo en el amor altruista. En el dar todo sin recibir nada porque, en la virtud de dar, encuentras comodidad, satisfaccion, felicidad.
Creo que no creo en el egoísmo como la forma de anteponer el interes propio al ajeno.
Creo que quiero ser egoísta contigo.
Creo que decir te quiero ya conlleva ese rasgo denostado.
Te quiero aquí.
Te quiero para mí.
Te quiero tener.
Te quiero todo el rato.
Te quiero en cualquier lado.
Quiero darlo todo, desahogarme, desquitarme, desnudarme.
Quiero recibirlo todo.
Tus caricias,
Tus abrazos.
Tus sonrisas.
Tus confidencias.
Tus penas.
Quiero compartirlo todo.
Los viajes. El verano. La manta en el sofá. Las pelis repetidas. Las fotos. Los caprichos. El menú del día. La crema solar. El café y las galletas. El champú y las caricias. El hueco que me dejas en tus sábanas. El hueco que te hago entre mis brazos.
Creo que no creo en el futuro que se vuelve inexplicable, e inalcanzable.
Que no creo en las promesas si no se acompañan de acciones inmediatas. Que mañana, es tarde.
Creo que me quedo en el presente.
Que la risa pasa y que el llanto acaba.
Que la felicidad completa no existe y que me siento incompleta si ti.
Creo que a veces no creo y que sí, que te quiero.

por última vez

No tengo nada que decir. No puedo decir nada.
Siento seca mi garganta.
Ahogo mi pena en lagrimas, que resbalan por mi cara y hacen charco en el hueco de mi cuello. Donde te gusta besarme.
Hay un torrente de sentimientos que me desbordan.
Cojo las llaves y me voy a la calle.
Acabo en aquel banco donde te ví por ultima vez.
Donde discutimos por última vez.

SEPTIEMBRE

Prefiero los domingos de septiembre a los lunes de agosto.
Llegar que tener que irme.
Verte sonreir a no dejar de discutir.
Prefiero el agua de lluvia corriendo por mi escote al sudor inesperado.
El pan blanco a desayunar sin ganas.
La altura, el silencio, el rumor del mar al bullicioso olvido.
Prefiero la caricia lenta, el beso robado, el abrazo amante.
Guardar que pedir.
Los entonces a los peros.
Prefiero a las personas que van de frente. Darme por aludida a ser invisible. Los buenos tratos a pleitos que te comen el terreno.
Prefiero tener que deber.
Prefiero largo.
Prefiero bien.
Prefiero tomar medidas a echar cuentas.
La madera a la piedra.
Tener novio a pareja.
El calor al soplo del frío viento.
El rojo al azul.
La luna al cielo raso.
El otoño al invierno.
La mentira piadosa a la verdad ofensiva.
Prefiero querer a nunca haber querido.
La cama al sofá.
La madrugada.
El encuentro.
Las cosquillas a que me des la espalda.
Prefiero la arena.
Las mareas.
Mojar mis pies y recorrerte descalza.
Prefiero una vela a la luz cegadora.
El amanecer a la obscuridad de la noche.
Los armarios pequeños a la supuesta suerte de tener.
Prefiero el trabajo inteligente a la presión constante.
Los fines de semana completos.
Las tardes libres.
La oportunidad, los sueños, los retos.
Tener futuro a vivir del pasado.
Prefiero los bares.
Los libros a las pelis.
Los mercadillos.
Paris sin equipaje a viajes aplazados.
Prefiero desnudarme a sentir las costuras en mi carne.
Prefiero sabanas frías en verano.
Y días infinitos.
Tomarme mi tiempo.
Respetar tu ausencia.
Vestir de colores.
Ser, a parecer que soy.
Prefiero morir, habiendo vivido, que morir en vida.
Arriesgar y arrepentirme a tener miedo.
La lujuria a la avaricia.
Pecar a perdonar.
Prefiero libre.
Prefiero a mi lado.
Prefiero muy cerca.
Prefiero inmediato.
Prefiero incansable.
Prefiero que me prefieras, a ignorarte.

RENACER

Querer despertar de un largo letargo.
Querer avanzar y encontrar escollos insalbables en la ruta.
Quererte en mi cama y en mi vida.
No saber por dónde empezar  a desbrozar la suerte.
Estar inerme.
Dejar de existir.
Sentirme inútil.
Caerme y carecer de fuerzas.
Retroceder.
Un largo paseo por las sombras, rebuscando entre los pliegues de tu piel.
Huyendo de la soledad a ratos.

Estar unida  a ti por pensamiento y alejarme de ti por sentimiento.
Omitir tu abrazo enredado.

Buscar la paz y alcanzar el abismo de conflicto.
Y caer de nuevo.

Y de nuevo renacer.

entonces

Cuando escuchas las últimas noticias y apagas la tele y te vas a la cama y te arropas con las sábanas frescas. Y te abrazas.

Cuando el ruido desaparece y el silencio te envuelve.

En la obscuridad de tu habitación. Donde habitan las sombras.

Ahí, justo ahí, aparecen los sueños y silueteo tu recuerdo.

VEN

Voy a callar tu boca con te quieros.
Voy a acariciar tu ojos con ternura.
Voy a volar y a llevarte en volandas.
Voy a esforzarme en tenerte.
A merecer tu paciencia.
A entenderte con fijarme en tu sonrisa.
Voy a perderme entre arrullos.
A olvidarme de recordar el pasado.
Voy a curar tus heridas con mis besos.
Voy a tenerte presente.
A fingir que no me duelen las ausencias.
A enlazarme entre tus dedos y a pedirte que me quieras.
Voy a estrecharte muy fuerte.
A dejar que descanses en mi pecho.
Voy a quererte despacio.
Voy a tenerme que ir para quedarme.
Voy a guardar tus secretos.
Y a echar la llave a mis desvelos.
Voy a hacer míos tus deseos.
A bajar a la tierra y a mojarme.
Voy a empezar la semana sin angustia.
A recordarte en persona.
Voy a intentar lo difícil.
A conseguir lo importante.
A recargarme las pilas.
A subirme al carrusel de sensaciones.
A marearme en las vueltas.
Y a parar.
Voy a actualizar mi estado.
A reír.
A ser sonrisa.
A asegurarme.
A asomarme a tus abismos.
Voy a pedir tres deseos.
1…
2…
3…
Voy a parar los relojes.
A hacer fotos a las nubes.
A subirme a la azotea y respirar.
A lavarme las heridas.
A solucionar problemas.
Voy a tomar tus canciones.
A poner música a tu mundo.
A cantar sin importarme lo que cuento.
A contar lo imprescindible.
Voy a abrir mi corazón a tus sentidos.
A leer.
A escribir.
A explicar.
Y a escuchar.

TIEMPO

Cuando piensas que no hay nada. Cuando echas la vista atrás y lo ves tan lejos. Cuando se te va la suerte y crees que se te va la vida. Cuando estás decidida. Cuando sólo puedes seguir adelante. Cuando la violencia golpea tus sienes. Cuando eres juez. Y eres parte. Cuando cumples todos los requisitos. Cuando te eligen. Cuando eliges. Cuando te descuidas y te resientes. Cuando amas. Cuando sientes que te roban el aliento. Cuando no dicen nada. Cuando te hacen callar. Cuando lo tienes todo y no lo sabes. Cuando te sientes más pobre cada día. Cuando la familia duele. Cuando guardas un secreto. Cuando eres mujer y eres hombre y madre haciendo de padre y amiga y tu peor enemigo. Cuando las pistas no te sitúan en el mapa. Cuando das al máximo y te sientes bajo mínimos. Cuando baja la temperatura. Cuando vuelve el invierno en primavera. Cuando caes. Cuando buscas una mano que te ayude a levantarte. Cuando pasas y te pasan por encima. Cuando eres fuego y te echan agua en las brasas. Cuando necesitas horas. Cuando ya te sobra el tiempo.

VUELVO

Vuelvo para no irme ya. Para quedarme. Para decírtelo de nuevo.

Vuelvo aunque nunca me he ido del todo. Porque aún me queda fuego dentro. Porque me quema en los labios lo que tengo que decirte.

Sigo siendo invisible y ya no hay tiempo.

La situación se equilibra en los aciertos, en la suerte y en el juego.

Pasan rápido los segundos y me atrevo. Los tabúes se amontonan en la fila de los noes.

No tengo idea de encontrame y ni siquiera se, si estoy segura de haber estado perdida.

Son gélidas las ausencias en las que me hago pequeña. Lo que es bueno para mí se antoja esquivo. Los apoyos, los halagos, los desafíos sin fondo, los errores no presupuestados, las promesas no cumplidas.

Incorporame a tus sueños y no dejes ni una improvisación por probar.

Quiero mis 26 viernes, mis 26 sábados, mis 26 domingos.
Quiero mis tardes de viernes y mis madrugadas de domingo.
Quiero mis ganas y quiero tus tiempos.

Tus abrazos y tus besos, tus caricias, quiero soplarte en la oreja que te quiero y quiero no dejar de quererte.

Intimidad

¿Y si este fuera el final del camino?

¿Y si aquello que nos une, acaba por separarnos?
¿Y si se me acaban las ganas, la paciencia y el amor?
¿Qué pasa si me aburre tu discurso acelerado?
¿Qué ocurre si me ofendes, si tú murmullo apagado me confunde, si me entristece el pensar que ya no hay forma de arreglarlo?
¿Si te me vas de las manos, si no puedo conseguirte la alegría que te falta, si me enfrento al letargo y al error?
Si confías y lo pierdes.
Si apuestas y te hacen trampas.
Si te arriesgas con la falta de futuro, y el presente no es el tuyo.
Si te encoges en tu asiento.
Si te escondes tras tus dudas.
Si te enfrentas al abismo y al dolor.
¿Y si este fuera el final del camino y no sabes cómo hacerlo?
¿Y si sabes que van a faltarte los buenos momentos?
¿Y si ya no queda tiempo, ni palabras por decir?
Dejo a un lado los reproches y los besos.
Me olvido de las caricias, de canciones, de momentos.
Doy el salto y ya no miro lo que voy dejando atrás.
Ya te quedas rezagado en las ausencias.
Trataré de no buscarte, no perdonarte, olvidarte.
Navegar en la posibilidad de ser sin ti.
Quizás nunca lo fué.
Quizás fue un espejismo de realidad inventada.
Quizás no me merezco estar contigo y no mereces mis abrazos.
¿Y si ya no tengo miedo de perderte?
¿Y si tú ya me has perdido para siempre?

insomnio

 

Hay noches en los que te vas a la cama confundida o disgustada.
Y das vueltas y más vueltas a la almohada.
Y te duermes. Y te despiertas temprano. Muy temprano.
Hay noches en los que deseas que llegue el amanecer para ver todo más claro. Y parece que no llega.
Hay noches en las que esperas que la luz del sol te ayude a estar tranquila y a olvidarme.
Porque no tiene sentido.

Dejaré mi puerta abierta.
Entra sin llamar, y abrázame.

tregua

Los domingos por la tarde se queda dormido en mi regazo mientras le acaricio el pelo. Dice que le gusta y me insiste en que lo haga. No siempre me lo pide con palabras, pero me se de memoria las señales.

Amanece y se despierta y se vuelve y me abraza. Como si hubiera estado ahí toda la noche. Yo ya estoy despierta hace rato pero me hago la dormida, y me acurruco en sus huecos y busco el calor de sus besos.

No se peina. Y cuando tiene calor se moja el pelo que se le pega a la cara. Y su aspecto de niño me sugiere una sonrisa.

A veces pasan días y no se afeita. Y no me corto en explicárselo. Y él me da largas y no me hace caso. Y acaba haciéndolo, pero sólo cuando él lo decide.

Me hace fotos sin parar y no me gusta. Y le pido que las borre y no lo hace. Y se ríe. Y me gusta cuando ríe.

Tiene un carácter imposible.
Y lo sabe.
Y me ha prometido una tregua.
Y le creo.

DECIDO DEJARTE

Creo que siempre supe que venías con fecha de caducidad.
Que te he consumido hasta la extenuación, y has consumido mis ganas.
Ya no me apetece más.
No necesito a alguien como tú.
Y tú ya no me necesitas.

Una palabra mal dicha, un gesto interpretado al revés.
Me molesta hasta el sonido de tu voz,  que hables deprisa, que no escuches, se sepas de todo, que lo sepas todo, que no dejes que opine, que no valga lo que pienso.
Me molesta tu silencio que reprocha, tu indiferencia.
Tus manos en los bolsillos, tu falta de sonrisas, tu apatía.
Tu antipatía.

El de aquí a la eternidad murió.
Se desvaneció.
Me dejó vacía y cabreada.

Viajo a tu lado y no me hablas, no me miras, no me tocas.
Creo que soy invisible.
Que ni siquiera me ves.
Que no quieres verme.

Llegar hasta aquí tampoco fue fácil. Mil veces te pedí perdón.
Mil veces esperé tus disculpas y sentir tus pasos tras de mi.
Me dejaste ir tantas otras que me acostumbre a dejarte ir.

Decido dejarte.
Sin arrepentimientos, sin drama.
Ya no quiero mas comedias inventadas, más lágrimas fingidas.
Me has dado y me has quitado a partes iguales.
Ya no tengo ganas de demostrar que no importa, porque importa.
Ya no me apetece cargar con la culpa, porque no la tengo.
Te he querido y aún te quiero. Tanto que deberá desvanecerse poco a poco.

Sólo me quedará quedarme sola.

Si, siempre supe que no me llevarías a París.