te quiero

Te quiero.
Sé que lo repito sin cesar y sin venir a cuento.
A veces cuando te miro a los ojos. A veces cuando me abrazas. Muchas veces cuando ni si quiera estás. Cuando sé que no me escuchas. Porque sé que no me escuchas.
Se acaba el día y siento que necesito decírtelo.
Amanece y te lo digo.
Mientras duermes. Al despertar.

A veces me abrazo a ti fuerte y siento que mi pecho estallará si no te lo digo.
Te quiero.
Ya sé que lo sabes, pero es que no quiero que se te olvide.
No quiero que en el tiempo y las distancias te asalten las dudas.
No quiero que te olvides que te quiero.

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acuarela

Soy un lienzo en blanco entre tus dedos.
Tienes mil colores en tu paleta para colorear mi espalda.
Hay azules de mar y de cielos sin nubes.
Hay verdes de hojas en verano iluminadas por la luz del sol.
Tienes rojos que pintan mis labios y enardecen mis mejillas.
Y ocres y amarillos y naranjas de otoño que crean alfombras de hojas secas a mis pies.
Y hay blancos que me iluminan y negros que me estilizan y grises de pensamientos inevitables.
Eres mi artista dibujandome y despertando mis deseos de color.
Puedes quedarte ahí, mirándome, haciendo proyectos de obras inacabadas para volver siempre a retocar mis luces y mis sombras.
Sin hablar. No necesito palabras para pedirte que me sigas dibujando de colores con las yemas de tus dedos.
Cuando vuelvas seguiré aqui.
Dispuesta, respirando el aroma de tus acuarelas sobre mi.

sonríe

Dice que me extraña, que cuando no me ve me sueña, que cuanto mas tiene mas quiere tenerme.

Dice que le falto y que le hago falta.
Dice que la realidad le pone cada día en su sitio. Que el atasco del lunes le puede. Que la tranquilidad y la paciencia se le acaba.

Le digo que se calme, que no se preocupe, que no piense sino en que pasen los días, que los viva y los disfrute, porque necesito que cuando llegue a mi no esté desgastado, sino deseoso de tenerme, de darme, de recibime.

Le pido que sonría, porque tiene motivos para hacerlo.

 

perder y ganar

No soy de perder trenes, sino mas bien de saltar al vacío, de arriesgarme aún a costa de perder.

Perder, que a veces no es sino la antesala para conseguir el premio. Adaptarse. Al tiempo, a la persona que tienes al lado, al espacio interrumpido por cientos de kilómetros. A mis malos humos y a los tuyos. Dejar espacio y retomar cuando las cosas se calman. No tirar la toalla.

No tirar la toalla también es arriesgarse. A sufrir, a no tener ganas para seguir, a no perdonar lo imperdonable, a reponerme de cada estallido de cristales. Y a reír, a conseguir, a disculpar, a abrazar y amar profundamente. No todo es de color de rosa, pero no todo es gris obscuro. A veces tomarse tiempo para tomar partido es mejor que romper con todo en ese primer instante de desconcierto.

Me desconciertan tus dos caras. Esa amable que me dice que me quiere, que me demuestra cariño y cercanía. Que me gusta. Y esa otra. Esa que quiero creer que no eres. Que me hiere, que te aparta de mi lado. Ahogada en la falta de empatía y en la rabia de sentirse en posesión de la razón. Y flota en la sinrazón.

No soy de dejar pasar trenes, sino de luchar por hacerme con el último billete disponible. Y pienso seguir haciendo cola si es preciso, para acomodarme en el vagón de tus caricias.

amanece

Amanezco en tus brazos.
Me rodeas fuerte y me falta hasta el aliento.
Enredo tus piernas y me dejo llevar.

Tu despertador de besos mínimos en mi nuca me pone alerta.
Me pone tensa.
Me pone.

Me revuelvo y te enfrento y me respiras en la boca.
Te beso.

Humedezco tu labios y te baño en mi deseo de tomarte.
Me reconozco en tu piel.
Tu mirada me traspasa y me seduce.
Y me seduces.

Corazones agitados que acompasan sus latidos sin debates ni órdenes del día.
Improvisamos aceptando el diálogo de los cuerpos.

Te vas y me besas.
Y me duermo en el recuerdo de tu infinito abrazo.

Amanece…

 

a mi lado

El problema es que me faltas.
Que me falla la cordura.
Que te añoro.
Que te extraño.
Que me posee el deseo de tenerte.

El problema es que te quiero.
Que quiero quererte siempre.
Y que me quieras.
Que no concibas perderme.
Que te opongas al sinsentido del miedo.

El problema es soportar causas ajenas.
Y soñarte en continuas pesadillas de no hallarte.
Inventarme soluciones.
Y deshechar condiciones.
Hacer pleno en tu cabeza y en mi corazón errante.

El problema es que me agoto de esperarte.
La solución es cambiar la perspectiva en mi mirada.
Disfrutar de tu presencia mientras dure.
Caminar sobre mis pasos.
Descubrirte cada día aquí, a mi lado.

acostumbrarme

Es una putada acostumbrarme a ti.
Se está bien despertando en tus brazos, sabiendo que te saborearé antes del desayuno.
Pasión que deshace la cama, que calienta los cuerpos, que amenaza con echar chispas de sentimiento.

Estoy agusto contigo, amor.
Sólo me sobran los días que deben pasar, para que sientas lo bien que me siento despertando a tu lado.