ADOLESCENTE

Cada amanecer comprendía que su niñez se escapaba. Iba a hacer que mereciera la pena ese verano, que sería el último.

Iba notando día a día los cambios apenas perceptibles en su cuerpo.

Iba notando un cosquilleo amigable cuando entre cuchicheos de amigas percibía una mirada en otros ojos.

Iba cogiéndole miedo a vivir. A vivir como la niña que había sido hasta el momento. A vivir como la mujer en la que se convertía tan deprisa.

Sabía que se acababa, que ya no volvería a ser igual. Que debía aprender a caminar otros caminos. Una huida hacia adelante.

Entendía que iba a poner fin a lo confortable de la niñez, donde todo es fácil, donde nada cuesta, donde el tiempo pasa muy despacio, aprovechando cada segundo, sin caer en el desánimo, en la desidia, en el aburrimiento.

Sensaciones nuevas que van invadiendo poco a poco sus sentidos.

Sentimientos encontrados entre querer ser y poder parar este avance insoportable.

Se encuentra perdida en un momento. Lo que siempre fue sencillo se convierte en una montaña que escalar cada mañana.

La inocencia de la ayuda que pedía sin pensar, se convierte en la vergüenza de no querer compartir con los de siempre, de buscar almas gemelas que supongan o conozcan o sospechen o decidan. Que la entiendan.

Saber perder para poder ganar. No está segura de querer, pero no es cuestión por decidir. Crece, y eso es irremediable.

Esa necesidad de ser mayor que le está ahogando por dentro. Ese deseo de alcanzar lo desconocido, de plantarse en otro cuerpo al que no reconoce, pero al que debe querer como suyo. Se gusta y se extraña a partes iguales.

Crecer es eso. Desnudarse en un momento y ponerse un nuevo vestido. Mas bonito, mas preciso, mas perfecto, mas extraño.

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Este verano sería el ultimo. El último antes del primero de otra vida. De su otra vida. De la que se desliza poco a poco. Y se queda.

Y te asusta…

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10 thoughts on “ADOLESCENTE

  1. Y la de veces que me gustaría volver a ser un niño…inocencia perdida y que nunca más vuelve por mucho que queramos.

    Esa niña/mujer fue consciente del cambio y pudo anticiparse y no desaprovechar sus últimos compases de niñez…y vivir ese último verano.

    “La inocencia de la ayuda que pedía sin pensar, se convierte en la vergüenza de no querer compartir con los de siempre”… eso lo veo reflejado perfectamente en mi ahijada (que está ahí en esa fase y que no supo aprovechar ese último verano).

    Ya me gustaría a mi tener tu facilidad de escritura y de expresión… y lo sabes… al igual que sabes que es un placer leerte.

    Besazo (o besote)…

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    1. Por una parte, no te quito razón, sobre todo por la ausencia de responsabilidad sobre tantas cosas. Pero por otra…
      Esa forma de crecer desordenada, sentimental, de avances y retrocesos…
      Recuerdo mi adolescencia tranquila, pero seguro que no lo hacen así quienes me rodeaban.
      Los adolescentes que me rodean a mi hoy, normalizan sus ajustes hormonales malhumorados. Pero a los que se nos supones adultos, a veces nos cuesta encauzar esos baños de realidad a los que nos someten.
      Todas las edades tienen un porqué. Y todas se superan. Algunas hasta con nota.

      Gracias Fer

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      1. Lo de volver a ser un niño es desde un punto de vista de la ausencia de preocupaciones (o por lo menos la tranquilidad con que se abordan sin pensar en el después)

        Y tienes toda la razón…algunos a los que se nos supone “adultos” tenemos tendencia a encauzar mal la realidad (yo especialmente).

        Gracias por tus relatos/entradas y por tus respuestas.

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  2. Da igual sobre lo que escribas Mayte, porque sabes hacerlo tuyo y hacérnoslo sentir a los demás.
    Que difícil es ese paso para hacernos mayores y que bien lo describes como ponerse otro vestido, aunque casi nunca somos conscientes hasta que es tarde y sin darnos cuenta…somos otros.
    Me vuelven a encantar los lunes preciosa. Besazos

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  3. Nos vestimos con ropa nueva cada día aunque no sea tan tangible, tan perceptible como en edades más marcadas por esos cambios. De la niñez a la adolescencia, de ésta a la madurez y finalmente de la madurez a la vejez son marcas muy visibles en nuestras vidas y son buenas para todos, los que las viven en primera persona y los que las observan, porque significa en el fondo que seguimos con nuestras vidas. Lo importante realmente para mí es poder disfrutar de esas etapas, de volver la vista hacia atrás y pensar que la niñez no pudo se mejor.

    Sigue escribiendo Mayte, yo te seguiré leyendo. Besote y feliz día.

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    1. Así es. Avanzar, avanzar, avanzar…
      No hay forma de pararlo. Cada día es distinto. Y cada día renacemos. Con derecho a equivocarnos y a crecer con el error. Y a rectificar y a crecer con la respuesta.
      Me encanta que sigas por aquí. Y lo sabes.
      Gracias Juan!

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