HUMO

Cada tarde al dar las ocho en el reloj, él esperaba que ella saliera para irse juntos.

Vivían a dos manzanas y desde hacia meses, compartían el camino de ida y de vuelta al trabajo.

Ambos trabajaban en el mismo anodino edificio de oficinas. Apenas ella había comenzado a trabajar en su empresa, habían coincidido varias veces al entrar. Y poco a poco entablaron conversación, y averiguaron que su ruta de ida al trabajo y de vuelta a casa era similar.

La primera vez que quedaron para ir juntos resultó sumamente agradable. Era de conversación fácil, risueña y simpática. Diría que divertida. Siempre conseguía sacarle una sonrisa.

Él pasaba por momentos dificiles en el trabajo. Recién comprados por una multinacional, seguía adaptándose a su forma de trabajar, echando de menos tiempos pasados.

Y ella le reconfortaba. Poco a poco fue abriéndose y contándole su día a día. Los problemas, las incertidumbres, las dudas. Cada vez confiaba menos en él mismo y en sus posibilidades de continuar. Sus directivos habían ido cayendo uno a uno, y aunque él siempre había estado bien considerado, dudaba ya de si eso sería positivo o no.

Pero cuando estaba con ella todo se pasaba. Los ratos de niebla desaparecían. Su sonrisa iluminaba su cara, y su día.

Nunca habían quedado fuera de ese entorno. Ir y volver del trabajo se convertía en ese corto trayecto con el que comenzaba el día y que esperaba cada tarde.

Pero hoy era distinto. Era jueves, y pensaba proponerle un plan de viernes. Algo sencillo. Unos vinos y unas tapas por el centro al salir de trabajar. Nada que les comprometiera, pero suficiente para acercarse un poco más. Para calibrar, e intentar leer en su lenguaje corporal si su interés podría trascender a la amistad del compañero de trayecto.

-Hola Miguel, quería presentarte a Carlos. Es mi novio y acaba de llegar de Londres. Me apetecía mucho que os conocierais porque le he hablado mucho de ti-

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Oyó sus palabras como susurándole. Notó como si se diluyera. Pasaron por sus ojos todas las mañanas y las tardes y las risas compartidas. Se hizo humo.

-Encantado- Y sonrió…

 

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