NUNCA DEJES DE SER

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Actuemos.

micerebroinconsciente

Aquella tarde, en el cambio de clase le intuyó. Se subía los cuellos de la chaqueta para resguardarse del frío que el otoño había traído de repente.

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mar

Qué suerte tener el mar a mano, pasear sus orillas y hundir los pies en la arena mojada. Qué bien poder seguir las huellas de mis propios pasos de ida, y de vuelta a empezar. Qué pena sentarnos a esperar que la vida siga sin darnos el trabajo por hacer. Qué sensación de agonía esperar la respuesta a los mensajes del silencio. Qué manera de permanecer queriendo salirme con la mía, soltando lastre, y aprendiendo a navegar contracorriente.


(Im)perfecto

Me despierto despistada.
Pierdo las referencias, y ando dando tumbos mientras voy uniendo puntos suspensivos.
Dibujo figuras que distorsionan la risa.
Me encojo en mí misma sin darme tregua, intentando desaprender de nuevo.
Me parecen mentira los mensajes, mientras echo de menos el aliento de tus versos.
Me rebelo contra todo y contra mi, y no permito que me hieras mas.
Ya no quiero lo de antes y ando inventando un futuro sin huellas reconocidas.
Le pongo voz y aparece hasta en mis sueños.
Y sueño, con el momento imperfecto.

INFINITO

Empiezas a escribir y no sabes lo que aguantará la página en blanco. Ordenas palabras en tu mente y te dejas ir. Sabes lo que quieres decir y a veces lo consigues. Y otras, las mas, comienzas como quieres y acabas donde el corazón te atrapa.

El corazón que no entiende de razón pero se pliega a sus ordenes certeras, que no dejan que te salgas del camino, que no seducen, que no alteran, que no respiran al mismo son que el sentimiento.

Sentimiento interior que te traiciona, reaccionando con el ímpetu del salto. Que te lleva al precipicio y te coge de la mano en el último segundo no dejándote caer. Obligándote a levantarte y levantar pasiones que te engrandecen y te enajenan. Que se olvidan y se pierden.

Perder para ganar. Vencer y no darse por vencido. No desperdiciar el tiempo, las palabras, los deseos y apetitos. La dulzura de los ojos que te miran, de los labios que te besan, de las manos que te atrapan.

Atrapada y atraída. Engañada y seducida. Ilusionada.

Ilusión por tenerte frente a frente con corazón, sin razón. Sin descanso y sin entender bien qué me pasa. Qué palabras dices, qué frases escribes, qué complicidad, qué dudas, qué camino, qué sueños, qué añoranzas, qué peligros correremos.

Peligroso amanecer en el otoño de tu abrazo, en el frío de las mantas que me arropan, en el recuerdo y en la soledad infinita.

En el infinito, contigo.

VER

A partir de hoy comenzaré a evitar el ruido. A huir de los enfrentamientos. A adormecer mis sueños y arrancar los pensamientos que me me aten.
Frenaré lo complicado y lo que me sobrepase. Pensaré lo justo, para formular nuevos deseos.
Buscaré la vacuna contra el virus del dolor, y no haré caso.
Dejaré pasar el tiempo a mi favor, asegurando el calor en el invierno. Buscando la calle con salida.

Cuidaré de la imaginación y recrearé los buenos tiempos.
No habrá avalanchas de luces y color. No habrá tibieza ni moderación. Me mostraré indiferente, fría. Impermeable a las heridas.
Veré caer la lluvia y disfrutaré el otoño.

Aunque siga atada al pánico de no ver y de no verte.

ARCO IRIS

Añoro el rojo encendido de tus labios.
Adoro comer fresas y frambuesas de tus manos. Acostumbrar mi boca al fruto rojo y  dejar que se funda. Fresca, jugosa, tan apetecible como tú.
Ver crecer los brotes de las rosas rojas en el jardín. Y el rojo de mi sangre en sus espinas. Ese dolor necesario para florecer.

El naranja de los atardeceres. La calidez de tus abrazos. El crepitar del fuego. Tu figura y la mía enredadas en las sombras proyectadas en el techo.  La luz de tus ojos ámbar, reflejados en los míos. El romanticismo de color de otoño.

Nostalgia del verano en amarillo. Polos de limón, margaritas de síes y noes. Mentiras aceleradas, tendencias lentas. Conceptos llamativos, secundarios, asombrosos o escandalosos. Días llenos de peligros que amenazan. El calor del sol sobre nuestros cuerpos desnudos. Mi capacidad de verte, contemplarte y comprender.

Mares helados. Playas repletas de gentes. Ilusiones que flotan. La belleza del agua. El reflejo del cielo. El azul de tu planeta. La lluvia azul que nos despierta. La tranquilidad animal, la paz en tu sonrisa,  la confianza en tus abrazos. La inocencia azul. El poder azul.

Intuir con mis ojos verdes y hacer balance. Pisar la hierba fresca. Deslizarme hasta el inicio de tus pupilas, buscando un rastro de magia. Tropezar y caerme y rodar. Dejarme caer y levantarme con tu ayuda. Pelear por volver a ser. Pegarme a tus abismos y buscar contigo la paciencia, el amor,  la amistad. Esmeralda cegadora imposible de tallar. 

Colorearnos en índigos. En la riqueza del juego. En el vuelo de la alegría. Entre tu intuición y mi imaginación que nos hace ver mas allá de nuestros pies, percibir los mundos libres y auténticos. Superar los miedos juntos, salir de la obscuridad, abrir las ventanas al mundo y mirar lejos. Teñir el aire de colores de universo. Cariñosos milagros en los balcones desnudos y olvidados. 

Y entre el rojo y el azul, la belleza oculta de los sentimientos. Mezcla de mi masculino y tu femenino, nuestros contrarios soñadores que persiguen lo perfecto. Tu efecto calmante y mi ira encendida. Mi control contenido y tu lujuria que excita los sentidos. La tinta del nomeolvides que echaremos de menos.

LO NORMAL

Las playas repletas.
El sonido de los árboles al mecer sus ramas con el viento.
Los amaneceres.
El olor de las mimosas.
El roce de unas manos.
El revoloteo de una mariposa.
El sabor del último pedazo de pastel.
El sonido del avión al despegar.
El vértigo de la noria.
El ruido de los coches.
La experiencia de ver una peli en el cine.
La última canción de un concierto.
Aparcar con el sonido de los claxon.
Esperar asiento en un bar.
El primer terraceo.
La itinerancia de una ruta.
Los vuelos low cost.
Vivir sin pedir permiso.
Saltarse las normas impuestas.
Los momentos únicos.
Los días distintos.
Saber que es sábado.
El romanticismo cara a cara.
Las tiendas de chuches.
El fast food.
El tacto de los euros.
Junio, Julio y Agosto.
Las fiestas de prao.
El vermú.
Las noticias nuevas.
Otras ciudades.
Un descampado, sólo para mí.
La noche de San Juan.
El olor de las sardinas.
Los abrazos de otro.
Las vacaciones.
Las citas previas.
Las citas.

Cosas que ver, escuchar, tocar, sentir.
Deseos de lo que hemos perdido.
Angustia de lo que viene para quedarse.

RESPIRA

Teníamos planes y ganas de tener planes.
Buscábamos concienzudamente el mejor momento, el mejor viaje, el mejor lugar.
Nos arremolinábamos en torno a edificios, esculturas, museos, parques, montañas.
Nos vestíamos para la ocasión.
Nos despertábamos cada día en una habitación de hotel y renegábamos del desayuno buffet si no tenía fruta cortada, o de los niños gritones, o de la incomodidad de una almohada.
Regañábamos por cualquier cosa.
Nos levantábamos tarde y nos acostabamos tarde.
Comíamos, bebíamos, disfrutábamos de la vida. De las vacaciones, del fin de semana.
Gastábamos sin control, abanderados del «un día es un día».
Calidad de vida, decíamos.
Poníamos el foco en lo intrascendente. En estar, más que en ser.
Nos parábamos poco a mirarnos a los ojos, a conversar.
Hacíamos fotos sin mirar el paisaje, más ocupados en compartir, que en disfrutar.
Nuestro tercer brazo, el móvil, siempre presente. Capaz de ahogar cualquier silencio.
No nos llamábamos, bastaba con un mensaje rápido. Con muchos mensajes rápidos.
Grabábamos los conciertos en vez de bailarlos.
Nos regalábamos cosas que suplían al tiempo, sin tiempo para disfrutarlas.
El tiempo.
El no tengo tiempo.
Para quedar, para llamar, para tomarnos un café, para hablar sin prisas, para el cine en silencio, para cogernos de la mano.
Deambulábamos las ciudades como si fueran nuestras. Sin mirar arriba o abajo. O a nuestro lado.
Nos permitíamos ser mejores que muchos, sin conocer sus miedos. Y juzgar. Y sentenciar.
Nos enfadábamos y nos pedíamos perdón, como parte de la misma rutina desprovista de valor.
No éramos del todo malos.
No nos hemos convertido en mejores.
Volverán esas rutinas necesarias y olvidaremos que, durante semanas infinitas, fuimos uno, respirando al unísono.

DIAS

Esa sensación extraña de soledad compartida.
Ese ir y venir de pensamientos. De sentimientos.
Ese escapar del miedo.
Huir de lo posible.
Sumergirse en la tarea cotidiana.
Echar de menos.
Desaprender el camino.
Días raros, sensaciones raras.
Necesidad.
La importancia de lo simple.
La necesidad de un abrazo.
Respirar. Sentir el sol en la cara. Dejar que la lluvia te moje.
Salir de tu refugio.
Protegerte y proteger.
Horas que no pasan y horas que no llegan.
Días que se van amontonando, uno tras otro.
Intercambio de buenos deseos.
Sonrisas y risas.
Y canciones.
Y de repente desapareces, y todo lo que conociste ya no sirve.
Compañeros, amigos, amantes.
Familia.
Casa.
Día 4.

tarde

Hay veces, en las que no sé qué hago aquí.
El horizonte se me antoja lejano, e inalcanzable.
Esa línea que separa cielo y tierra y recorre el mundo infinito, esa línea, traza muestras dos vidas.
Cuando no estás, sueño en tus brazos.
Cuando acompañas mis pasos, me sobra acompasar mi corazón al tuyo.
Qué difícil, concluir una razón lógica por la que seguir aquí.
Siento que se me aparecen viejos temores.
Abro los ojos y soy pequeña. Mínima. Desaparezco como el humo. Me desvanezco.
Si era esto, no lo quiero.
Si voy a seguir a tu sombra, me revelo.
Seguir sola mi camino es mejor opción que echarte en cara mis desvelos.
Me quedo aquí, callada, vacía e inerte, empachada de culpa.
Te vas y no miras atrás.
Y me pides clemencia y es tarde.
Ya es tarde…

pronto

Te aseguro que habrá llamadas. Y tentaciones irresistibles.
Qué estaremos en contacto permanente y trazaremos una línea discontinua entre nosotros.
Es falso que no exista la cordura en esta historia.
Vamos a imaginar que es verdad.
A contar de dos en dos, manteniendo los silencios.
Barajemos hipotéticas razones.
Conversaciones robadas a la noche.
Certezas sin duda.
Mira bien lejos, porqué allí nos encontraremos pronto.

lunes

Aunque madruguemos los lunes, aunque andemos faltos de sueño hasta el próximo viernes, aunque nos coja el frío de la mañana al coger un coche o un tren, no me falta la sonrisa.
Doy por buena la esperanza, la añoranza, el peso de la horas en los días.
El vernos de vez en cuando y
hacer de los encuentros infinitas historias de presente.
Merece tanto la pena la espera, acompañarte en el viaje, llevar mi equipaje con la ligereza que me da la expectativa.
Acostumbrarme a ti.
No saber explicar lo que me pasa. No necesitar explicación. Sentirme plena y agotada.
Caminar, caminar y caminar.
Cogernos de la mano. Acariciarnos el torso con el frío.
Colgar mis sueños de tu espalda.
Tomar consciencia y no olvidarme de quién soy.
Aunque madruguemos los lunes y todo empiece de cero, en pequeños viajes de aventuras inmediatas.
En pequeñas aventuras de eternos viajes.

TE CREO

Creo que no creo en el amor altruista. En el dar todo sin recibir nada porque, en la virtud de dar, encuentras comodidad, satisfaccion, felicidad.
Creo que no creo en el egoísmo como la forma de anteponer el interes propio al ajeno.
Creo que quiero ser egoísta contigo.
Creo que decir te quiero ya conlleva ese rasgo denostado.
Te quiero aquí.
Te quiero para mí.
Te quiero tener.
Te quiero todo el rato.
Te quiero en cualquier lado.
Quiero darlo todo, desahogarme, desquitarme, desnudarme.
Quiero recibirlo todo.
Tus caricias,
Tus abrazos.
Tus sonrisas.
Tus confidencias.
Tus penas.
Quiero compartirlo todo.
Los viajes. El verano. La manta en el sofá. Las pelis repetidas. Las fotos. Los caprichos. El menú del día. La crema solar. El café y las galletas. El champú y las caricias. El hueco que me dejas en tus sábanas. El hueco que te hago entre mis brazos.
Creo que no creo en el futuro que se vuelve inexplicable, e inalcanzable.
Que no creo en las promesas si no se acompañan de acciones inmediatas. Que mañana, es tarde.
Creo que me quedo en el presente.
Que la risa pasa y que el llanto acaba.
Que la felicidad completa no existe y que me siento incompleta si ti.
Creo que a veces no creo y que sí, que te quiero.

por última vez

No tengo nada que decir. No puedo decir nada.
Siento seca mi garganta.
Ahogo mi pena en lagrimas, que resbalan por mi cara y hacen charco en el hueco de mi cuello. Donde te gusta besarme.
Hay un torrente de sentimientos que me desbordan.
Cojo las llaves y me voy a la calle.
Acabo en aquel banco donde te ví por ultima vez.
Donde discutimos por última vez.

SEPTIEMBRE

Prefiero los domingos de septiembre a los lunes de agosto.
Llegar que tener que irme.
Verte sonreir a no dejar de discutir.
Prefiero el agua de lluvia corriendo por mi escote al sudor inesperado.
El pan blanco a desayunar sin ganas.
La altura, el silencio, el rumor del mar al bullicioso olvido.
Prefiero la caricia lenta, el beso robado, el abrazo amante.
Guardar que pedir.
Los entonces a los peros.
Prefiero a las personas que van de frente. Darme por aludida a ser invisible. Los buenos tratos a pleitos que te comen el terreno.
Prefiero tener que deber.
Prefiero largo.
Prefiero bien.
Prefiero tomar medidas a echar cuentas.
La madera a la piedra.
Tener novio a pareja.
El calor al soplo del frío viento.
El rojo al azul.
La luna al cielo raso.
El otoño al invierno.
La mentira piadosa a la verdad ofensiva.
Prefiero querer a nunca haber querido.
La cama al sofá.
La madrugada.
El encuentro.
Las cosquillas a que me des la espalda.
Prefiero la arena.
Las mareas.
Mojar mis pies y recorrerte descalza.
Prefiero una vela a la luz cegadora.
El amanecer a la obscuridad de la noche.
Los armarios pequeños a la supuesta suerte de tener.
Prefiero el trabajo inteligente a la presión constante.
Los fines de semana completos.
Las tardes libres.
La oportunidad, los sueños, los retos.
Tener futuro a vivir del pasado.
Prefiero los bares.
Los libros a las pelis.
Los mercadillos.
Paris sin equipaje a viajes aplazados.
Prefiero desnudarme a sentir las costuras en mi carne.
Prefiero sabanas frías en verano.
Y días infinitos.
Tomarme mi tiempo.
Respetar tu ausencia.
Vestir de colores.
Ser, a parecer que soy.
Prefiero morir, habiendo vivido, que morir en vida.
Arriesgar y arrepentirme a tener miedo.
La lujuria a la avaricia.
Pecar a perdonar.
Prefiero libre.
Prefiero a mi lado.
Prefiero muy cerca.
Prefiero inmediato.
Prefiero incansable.
Prefiero que me prefieras, a ignorarte.

RENACER

Querer despertar de un largo letargo.
Querer avanzar y encontrar escollos insalbables en la ruta.
Quererte en mi cama y en mi vida.
No saber por dónde empezar  a desbrozar la suerte.
Estar inerme.
Dejar de existir.
Sentirme inútil.
Caerme y carecer de fuerzas.
Retroceder.
Un largo paseo por las sombras, rebuscando entre los pliegues de tu piel.
Huyendo de la soledad a ratos.

Estar unida  a ti por pensamiento y alejarme de ti por sentimiento.
Omitir tu abrazo enredado.

Buscar la paz y alcanzar el abismo de conflicto.
Y caer de nuevo.

Y de nuevo renacer.

entonces

Cuando escuchas las últimas noticias y apagas la tele y te vas a la cama y te arropas con las sábanas frescas. Y te abrazas.

Cuando el ruido desaparece y el silencio te envuelve.

En la obscuridad de tu habitación. Donde habitan las sombras.

Ahí, justo ahí, aparecen los sueños y silueteo tu recuerdo.

VEN

Voy a callar tu boca con te quieros.
Voy a acariciar tu ojos con ternura.
Voy a volar y a llevarte en volandas.
Voy a esforzarme en tenerte.
A merecer tu paciencia.
A entenderte con fijarme en tu sonrisa.
Voy a perderme entre arrullos.
A olvidarme de recordar el pasado.
Voy a curar tus heridas con mis besos.
Voy a tenerte presente.
A fingir que no me duelen las ausencias.
A enlazarme entre tus dedos y a pedirte que me quieras.
Voy a estrecharte muy fuerte.
A dejar que descanses en mi pecho.
Voy a quererte despacio.
Voy a tenerme que ir para quedarme.
Voy a guardar tus secretos.
Y a echar la llave a mis desvelos.
Voy a hacer míos tus deseos.
A bajar a la tierra y a mojarme.
Voy a empezar la semana sin angustia.
A recordarte en persona.
Voy a intentar lo difícil.
A conseguir lo importante.
A recargarme las pilas.
A subirme al carrusel de sensaciones.
A marearme en las vueltas.
Y a parar.
Voy a actualizar mi estado.
A reír.
A ser sonrisa.
A asegurarme.
A asomarme a tus abismos.
Voy a pedir tres deseos.
1…
2…
3…
Voy a parar los relojes.
A hacer fotos a las nubes.
A subirme a la azotea y respirar.
A lavarme las heridas.
A solucionar problemas.
Voy a tomar tus canciones.
A poner música a tu mundo.
A cantar sin importarme lo que cuento.
A contar lo imprescindible.
Voy a abrir mi corazón a tus sentidos.
A leer.
A escribir.
A explicar.
Y a escuchar.

TIEMPO

Cuando piensas que no hay nada. Cuando echas la vista atrás y lo ves tan lejos. Cuando se te va la suerte y crees que se te va la vida. Cuando estás decidida. Cuando sólo puedes seguir adelante. Cuando la violencia golpea tus sienes. Cuando eres juez. Y eres parte. Cuando cumples todos los requisitos. Cuando te eligen. Cuando eliges. Cuando te descuidas y te resientes. Cuando amas. Cuando sientes que te roban el aliento. Cuando no dicen nada. Cuando te hacen callar. Cuando lo tienes todo y no lo sabes. Cuando te sientes más pobre cada día. Cuando la familia duele. Cuando guardas un secreto. Cuando eres mujer y eres hombre y madre haciendo de padre y amiga y tu peor enemigo. Cuando las pistas no te sitúan en el mapa. Cuando das al máximo y te sientes bajo mínimos. Cuando baja la temperatura. Cuando vuelve el invierno en primavera. Cuando caes. Cuando buscas una mano que te ayude a levantarte. Cuando pasas y te pasan por encima. Cuando eres fuego y te echan agua en las brasas. Cuando necesitas horas. Cuando ya te sobra el tiempo.