insomnio

 

Hay noches en los que te vas a la cama confundida o disgustada.
Y das vueltas y más vueltas a la almohada.
Y te duermes. Y te despiertas temprano. Muy temprano.
Hay noches en los que deseas que llegue el amanecer para ver todo más claro. Y parece que no llega.
Hay noches en las que esperas que la luz del sol te ayude a estar tranquila y a olvidarme.
Porque no tiene sentido.

Dejaré mi puerta abierta.
Entra sin llamar, y abrázame.

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tregua

Los domingos por la tarde se queda dormido en mi regazo mientras le acaricio el pelo. Dice que le gusta y me insiste en que lo haga. No siempre me lo pide con palabras, pero me se de memoria las señales.

Amanece y se despierta y se vuelve y me abraza. Como si hubiera estado ahí toda la noche. Yo ya estoy despierta hace rato pero me hago la dormida, y me acurruco en sus huecos y busco el calor de sus besos.

No se peina. Y cuando tiene calor se moja el pelo que se le pega a la cara. Y su aspecto de niño me sugiere una sonrisa.

A veces pasan días y no se afeita. Y no me corto en explicárselo. Y él me  da largas y no me hace caso. Y acaba haciéndolo, pero sólo cuando él lo decide.

Me hace fotos sin parar y no me gusta. Y le pido que las borre y no lo hace. Y se ríe. Y me gusta cuando ríe.

Tiene un carácter imposible.
Y lo sabe.
Y me ha prometido una tregua.
Y le creo.

no quiero

No quiero acostumbrarme a no tenerte.
No quiero despertarme entre tus sabanas y desear tus caricias que no llegan. Que me niegas.
No me apetece quererte. No me resulta atractivo que te vayas sin besarme. Ni elegante.

No me gusta que me ignores. Arrastrarme, exigirte, necesitar tus abrazos.
No quiero más caras largas. Ni más lágrimas. Ni complicarme la vida sin destino.

Me resulta inquietante tu despiste. No enterarte que te quiero. No quererme.
Comenzar otra semana sin alegrarme la vida, sin llamadas, sin visitas. Sin mantener las alertas.

No saber nada de ti. Y no saberlo.

Cuidarme, reconocerme, escucharme y entenderme. Mirarme a los ojos y leer lo que te oculto. Confesarme que te gusto, que me añoras, que te apasiona el calor de mi cuerpo junto al tuyo.

Que se me acaban las ganas. Y las fuerzas.

No entiendo bien tu justicia y el reproche.
Y estoy intentándo todo.

Conozco la recta final.
Un último esfuerzo para llegar a saber que no quiero que te vayas, y no quiero que sigas aquí.

Y no quiero más mensajes. No me escribas más mensajes.

caminos

Me pierdo en medio de algo y surge la duda. Como si no fuera el sitio. O como, si por saber que lo es,  no necesite estar ahí. No quiera estar ahí. 

Esas veces en la que deseas que alguien te salve de ti mismo.

Poniéndome en mi lugar. Tengo todo el tiempo presente y el que me falta cada día para buscar ese dónde que me corresponde.

Me despierto y siento que estoy.

No puedo creerme. Miro alrededor. Todos se han marchado. Y sigo sola.

Y sólo necesito tus «te quiero»

 

no

 

No, hoy tampoco es jueves. 

No es víspera de nada. No estoy esperando que vuelvas. No es hora de que te vayas. 

No, hoy tampoco será un buen día. Sigo y sigo sin parar y sin ver a dónde me lleva todo esto. Y se que será a cualquier lugar donde el cansancio y el tedio y el puto estrés que se apropia de mi tiempo, acabarán conmigo. 

No, hoy tampoco es bueno mi humor. Seguro que miraré mal a alguien o hablaré mal a alguien o pondré nervioso a alguien. Seguro que trataré de agradar a quien no me da nada, a quien me pide sin parar y a quien no tiene arrestos suficientes para poner límites. 

No, hoy tampoco termina nada. Ni empieza nada. 

Hoy tampoco hay momento para defenderme. Para detenerme a pensar lo que merece la pena. Para pensarte. 

Hoy no es el momento ni habrá un momento. Otro día mas. 

Otro martes mas.