tq

Te quiero entender.
Te quiero a tientas.
Te quiero a pesar.
Te quiero pensar.
Te quiero, corazón.
Te quiero con razón.
Te quiero con paciencia.
Te quiero mirar.
Te quiero rimar.
Te quiero besar.
Te quiero y quiero tiempo.
Te quiero desde fuera.
Te quiero muy dentro.
Te quiero 💕

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entonces

Cuando escuchas las últimas noticias y apagas la tele y te vas a la cama y te envuelves en las sábanas frescas. Y te abrazas.

Cuando el ruido desaparece y el silencio te envuelve.

En la obscuridad de tu habitación. Donde habitan las sombras.

Ahí, justo ahí, aparecen los sueños y silueteo tu recuerdo.

insomnio

 

Hay noches en los que te vas a la cama confundida o disgustada.
Y das vueltas y más vueltas a la almohada.
Y te duermes. Y te despiertas temprano. Muy temprano.
Hay noches en los que deseas que llegue el amanecer para ver todo más claro. Y parece que no llega.
Hay noches en las que esperas que la luz del sol te ayude a estar tranquila y a olvidarme.
Porque no tiene sentido.

Dejaré mi puerta abierta.
Entra sin llamar, y abrázame.

tregua

Los domingos por la tarde se queda dormido en mi regazo mientras le acaricio el pelo. Dice que le gusta y me insiste en que lo haga. No siempre me lo pide con palabras, pero me se de memoria las señales.

Amanece y se despierta y se vuelve y me abraza. Como si hubiera estado ahí toda la noche. Yo ya estoy despierta hace rato pero me hago la dormida, y me acurruco en sus huecos y busco el calor de sus besos.

No se peina. Y cuando tiene calor se moja el pelo que se le pega a la cara. Y su aspecto de niño me sugiere una sonrisa.

A veces pasan días y no se afeita. Y no me corto en explicárselo. Y él me da largas y no me hace caso. Y acaba haciéndolo, pero sólo cuando él lo decide.

Me hace fotos sin parar y no me gusta. Y le pido que las borre y no lo hace. Y se ríe. Y me gusta cuando ríe.

Tiene un carácter imposible.
Y lo sabe.
Y me ha prometido una tregua.
Y le creo.

no quiero

No quiero acostumbrarme a no tenerte.
No quiero despertarme entre tus sabanas y desear tus caricias que no llegan. Que me niegas.
No me apetece quererte. No me resulta atractivo que te vayas sin besarme. Ni elegante.

No me gusta que me ignores. Arrastrarme, exigirte, necesitar tus abrazos.
No quiero más caras largas. Ni más lágrimas. Ni complicarme la vida sin destino.

Me resulta inquietante tu despiste. No enterarte que te quiero. No quererme.
Comenzar otra semana sin alegrarme la vida, sin llamadas, sin visitas. Sin mantener las alertas.

No saber nada de ti. Y no saberlo.

Cuidarme, reconocerme, escucharme y entenderme. Mirarme a los ojos y leer lo que te oculto. Confesarme que te gusto, que me añoras, que te apasiona el calor de mi cuerpo junto al tuyo.

Que se me acaban las ganas. Y las fuerzas.

No entiendo bien tu justicia y el reproche.
Y estoy intentándo todo.

Conozco la recta final.
Un último esfuerzo para llegar a saber que no quiero que te vayas, y no quiero que sigas aquí.

Y no quiero más mensajes. No me escribas más mensajes.