historia

¿Porqué no me miras? ¿Porqué no dejas que duerma abrazada a ti cada noche? ¿Porqué te vas de madrugada y me dejas tan fría? ¿Porqué te empeñas en enseñarme?. ¿Porqué no quieres aprenderme? ¿Porqué escucho tus silencios? ¿Porqué no me lo preguntas de una vez? ¿Porqué no dejo de preguntarmelo?.

 

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caminos

Me pierdo en medio de algo y surge la duda. Como si no fuera el sitio. O como, si por saber que lo es,  no necesite estar ahí. No quiera estar ahí. 

Esas veces en la que deseas que alguien te salve de ti mismo.

Poniéndome en mi lugar. Tengo todo el tiempo presente y el que me falta cada día para buscar ese dónde que me corresponde.

Me despierto y siento que estoy.

No puedo creerme. Miro alrededor. Todos se han marchado. Y sigo sola.

Y sólo necesito tus «te quiero»

 

no

 

No, hoy tampoco es jueves. 

No es víspera de nada. No estoy esperando que vuelvas. No es hora de que te vayas. 

No, hoy tampoco será un buen día. Sigo y sigo sin parar y sin ver a dónde me lleva todo esto. Y se que será a cualquier lugar donde el cansancio y el tedio y el puto estrés que se apropia de mi tiempo, acabarán conmigo. 

No, hoy tampoco es bueno mi humor. Seguro que miraré mal a alguien o hablaré mal a alguien o pondré nervioso a alguien. Seguro que trataré de agradar a quien no me da nada, a quien me pide sin parar y a quien no tiene arrestos suficientes para poner límites. 

No, hoy tampoco termina nada. Ni empieza nada. 

Hoy tampoco hay momento para defenderme. Para detenerme a pensar lo que merece la pena. Para pensarte. 

Hoy no es el momento ni habrá un momento. Otro día mas. 

Otro martes mas.

 

acuarela

Soy un lienzo en blanco entre tus dedos.
Tienes mil colores en tu paleta para colorear mi espalda.
Hay azules de mar y de cielos sin nubes.
Hay verdes de hojas en verano iluminadas por la luz del sol.
Tienes rojos que pintan mis labios y enardecen mis mejillas.
Y ocres y amarillos y naranjas de otoño que crean alfombras de hojas secas a mis pies.
Y hay blancos que me iluminan y negros que me estilizan y grises de pensamientos inevitables.
Eres mi artista dibujandome y despertando mis deseos de color.
Puedes quedarte ahí, mirándome, haciendo proyectos de obras inacabadas para volver siempre a retocar mis luces y mis sombras.
Sin hablar. No necesito palabras para pedirte que me sigas dibujando de colores con las yemas de tus dedos.
Cuando vuelvas seguiré aqui.
Dispuesta, respirando el aroma de tus acuarelas sobre mi.