VUELVO

Vuelvo para no irme ya. Para quedarme. Para decírtelo de nuevo.

Vuelvo aunque nunca me he ido del todo. Porque aún me queda fuego dentro. Porque me quema en los labios lo que tengo que decirte.

Sigo siendo invisible y ya no hay tiempo.

La situación se equilibra en los aciertos, en la suerte y en el juego.

Pasan rápido los segundos y me atrevo. Los tabúes se amontonan en la fila de los noes.

No tengo idea de encontrame y ni siquiera se, si estoy segura de haber estado perdida.

Son gélidas las ausencias en las que me hago pequeña. Lo que es bueno para mí se antoja esquivo. Los apoyos, los halagos, los desafíos sin fondo, los errores no presupuestados, las promesas no cumplidas.

Incorporame a tus sueños y no dejes ni una improvisación por probar.

Quiero mis 26 viernes, mis 26 sábados, mis 26 domingos.
Quiero mis tardes de viernes y mis madrugadas de domingo.
Quiero mis ganas y quiero tus tiempos.

Tus abrazos y tus besos, tus caricias, quiero soplarte en la oreja que te quiero y quiero no dejar de quererte.

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Intimidad

¿Y si este fuera el final del camino?

¿Y si aquello que nos une, acaba por separarnos?
¿Y si se me acaban las ganas, la paciencia y el amor?
¿Qué pasa si me aburre tu discurso acelerado?
¿Qué ocurre si me ofendes, si tú murmullo apagado me confunde, si me entristece el pensar que ya no hay forma de arreglarlo?
¿Si te me vas de las manos, si no puedo conseguirte la alegría que te falta, si me enfrento al letargo y al error?
Si confías y lo pierdes.
Si apuestas y te hacen trampas.
Si te arriesgas con la falta de futuro, y el presente no es el tuyo.
Si te encoges en tu asiento.
Si te escondes tras tus dudas.
Si te enfrentas al abismo y al dolor.
¿Y si este fuera el final del camino y no sabes cómo hacerlo?
¿Y si sabes que van a faltarte los buenos momentos?
¿Y si ya no queda tiempo, ni palabras por decir?
Dejo a un lado los reproches y los besos.
Me olvido de las caricias, de canciones, de momentos.
Doy el salto y ya no miro lo que voy dejando atrás.
Ya te quedas rezagado en las ausencias.
Trataré de no buscarte, no perdonarte, olvidarte.
Navegar en la posibilidad de ser sin ti.
Quizás nunca lo fué.
Quizás fue un espejismo de realidad inventada.
Quizás no me merezco estar contigo y no mereces mis abrazos.
¿Y si ya no tengo miedo de perderte?
¿Y si tú ya me has perdido para siempre?

DECIDO DEJARTE

Creo que siempre supe que venías con fecha de caducidad.
Que te he consumido hasta la extenuación, y has consumido mis ganas.
Ya no me apetece más.
No necesito a alguien como tú.
Y tú ya no me necesitas.

Una palabra mal dicha, un gesto interpretado al revés.
Me molesta hasta el sonido de tu voz,  que hables deprisa, que no escuches, se sepas de todo, que lo sepas todo, que no dejes que opine, que no valga lo que pienso.
Me molesta tu silencio que reprocha, tu indiferencia.
Tus manos en los bolsillos, tu falta de sonrisas, tu apatía.
Tu antipatía.

El de aquí a la eternidad murió.
Se desvaneció.
Me dejó vacía y cabreada.

Viajo a tu lado y no me hablas, no me miras, no me tocas.
Creo que soy invisible.
Que ni siquiera me ves.
Que no quieres verme.

Llegar hasta aquí tampoco fue fácil. Mil veces te pedí perdón.
Mil veces esperé tus disculpas y sentir tus pasos tras de mi.
Me dejaste ir tantas otras que me acostumbre a dejarte ir.

Decido dejarte.
Sin arrepentimientos, sin drama.
Ya no quiero mas comedias inventadas, más lágrimas fingidas.
Me has dado y me has quitado a partes iguales.
Ya no tengo ganas de demostrar que no importa, porque importa.
Ya no me apetece cargar con la culpa, porque no la tengo.
Te he querido y aún te quiero. Tanto que deberá desvanecerse poco a poco.

Sólo me quedará quedarme sola.

Si, siempre supe que no me llevarías a París.

soy

Soy más de hacerme ilusiones que de tomar decisiones. De agarrarme a la cintura imaginando que eres tú quien me asalta por la espalda.

Soy más de disfrutarlo que de comentarlo. De entregarme, de dejarme seducir, de seducirte. De esconder mi cabeza en tus abrazos. De oler el aroma que envuelve la intimidad de tu cama.

Soy más de dejarme llevar. De no opinar. De parecer que no decido. De tomar iniciativas invitadas. De subirme a mis tacones y mirarte desde arriba y esperar que te decidas. De extrañarme si lo haces, porque ya no me lo espero. De descolocar mi noche si me dices que me quede.

Soy más de soñar despierta. De aprovechar el momento. De no arrepentirme a tiempo. De no hacerlo ni siquiera aunque debiera. De entender que me lo debes. De saberlo. Y de hacertelo saber.

Soy de esperar que me beses en la nuca si te espero en la ventana. De entender que si no vienes iré yo. De aprovechar los momentos porque pasan y no vuelven. De ser la primera en irme y dejarte descansar.

Y soy de las que creen que dejan huella por estar y se apasionan y no saben si es verdad o lo será. Pero da igual, por que ya ha sido.

Soy la de siempre. La que ríe y la que llora sin motivo. La que busca la emoción. La que disfruta el camino y la que aprende en la meta que, si vuelves, puede que vuelvas a verme.

fácil

Es tan necesario que a veces te pongan en tu sitio. Es tan duro discutir para acabar sintiendo que no tenías razón. Es tan difícil darse cuenta de lo mucho que nos gusta llevar la contraria por que sí. Es tan complicado escuchar las verdades, porque te das cuenta de que son verdad.

Es tan fácil herir a quien te quiere. Y seguirle el juego a quien te utiliza. Tan sencillo equivocarse y tan cansado darte cuenta.

Es agotador y duro quedarte sin argumentos. Y callar.

Y es tan simple preguntarte qué te pasa, porqué lo haces, porqué haces daño, porqué dejas que te lo hagan, porqué no escuchas, porqué hablas tanto y porqué te equivocas tanto.

Y es tan fácil, que no sabes hacerlo.