amanece

Amanezco en tus brazos.
Me rodeas fuerte y me falta hasta el aliento.
Enredo tus piernas y me dejo llevar.

Tu despertador de besos mínimos en mi nuca me pone alerta.
Me pone tensa.
Me pone.

Me revuelvo y te enfrento y me respiras en la boca.
Te beso.

Humedezco tu labios y te baño en mi deseo de tomarte.
Me reconozco en tu piel.
Tu mirada me traspasa y me seduce.
Y me seduces.

Corazones agitados que acompasan sus latidos sin debates ni órdenes del día.
Improvisamos aceptando el diálogo de los cuerpos.

Te vas y me besas.
Y me duermo en el recuerdo de tu infinito abrazo.

Amanece…

 

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a mi lado

El problema es que me faltas.
Que me falla la cordura.
Que te añoro.
Que te extraño.
Que me posee el deseo de tenerte.

El problema es que te quiero.
Que quiero quererte siempre.
Y que me quieras.
Que no concibas perderme.
Que te opongas al sinsentido del miedo.

El problema es soportar causas ajenas.
Y soñarte en continuas pesadillas de no hallarte.
Inventarme soluciones.
Y deshechar condiciones.
Hacer pleno en tu cabeza y en mi corazón errante.

El problema es que me agoto de esperarte.
La solución es cambiar la perspectiva en mi mirada.
Disfrutar de tu presencia mientras dure.
Caminar sobre mis pasos.
Descubrirte cada día aquí, a mi lado.

acostumbrarme

Es una putada acostumbrarme a ti.
Se está bien despertando en tus brazos, sabiendo que te saborearé antes del desayuno.
Pasión que deshace la cama, que calienta los cuerpos, que amenaza con echar chispas de sentimiento.

Estoy agusto contigo, amor.
Sólo me sobran los días que deben pasar, para que sientas lo bien que me siento despertando a tu lado.

septiembre

Pararme un momento para no pensar.
Sentir mas despacio.
Esconder latidos.

Recorrer las calles sin prisas detrás.
Coger mas aliento.
Cruzar sin mirar.

Voy a hacerlo fácil y a apostar por mi.
Encontrar las ganas.
Intentar vivir.

Quiero en mi camino tropezar contigo.
Que me des tu mano.
Que vengas aquí.

Comenzar viviendo lo que no viví.
Un nuevo septiembre.
Todo por sentir.

bésame

Escucho el agua de la ducha correr y es el anticipo de la ausencia.

Me acostumbro a tus olores y ya es la hora. Sigues tu camino. El destino me juega de nuevo una pasada. Y no hay mas solución que dejarme llevar y acomodarme.
Te despido en el quicio de la puerta y te veo marchar.

Mi mirada se prolonga en la tuya y mis ojos se vuelven agua.
Demasiado rápido.

Bésame hasta que se me pasen las ganas…