soy

Soy más de hacerme ilusiones que de tomar decisiones. De agarrarme a la cintura imaginando que eres tú quien me asalta por la espalda.

Soy más de disfrutarlo que de comentarlo. De entregarme, de dejarme seducir, de seducirte. De esconder mi cabeza en tus abrazos. De oler el aroma que envuelve la intimidad de tu cama.

Soy más de dejarme llevar. De no opinar. De parecer que no decido. De tomar iniciativas invitadas. De subirme a mis tacones y mirarte desde arriba y esperar que te decidas. De extrañarme si lo haces, porque ya no me lo espero. De descolocar mi noche si me dices que me quede.

Soy más de soñar despierta. De aprovechar el momento. De no arrepentirme a tiempo. De no hacerlo ni siquiera aunque debiera. De entender que me lo debes. De saberlo. Y de hacertelo saber.

Soy de esperar que me beses en la nuca si te espero en la ventana. De entender que si no vienes iré yo. De aprovechar los momentos porque pasan y no vuelven. De ser la primera en irme y dejarte descansar.

Y soy de las que creen que dejan huella por estar y se apasionan y no saben si es verdad o lo será. Pero da igual, por que ya ha sido.

Soy la de siempre. La que ríe y la que llora sin motivo. La que busca la emoción. La que disfruta el camino y la que aprende en la meta que, si vuelves, puede que vuelvas a verme.

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fácil

Es tan necesario que a veces te pongan en tu sitio. Es tan duro discutir para acabar sintiendo que no tenías razón. Es tan difícil darse cuenta de lo mucho que nos gusta llevar la contraria por que sí. Es tan complicado escuchar las verdades, porque te das cuenta de que son verdad.

Es tan fácil herir a quien te quiere. Y seguirle el juego a quien te utiliza. Tan sencillo equivocarse y tan cansado darte cuenta.

Es agotador y duro quedarte sin argumentos. Y callar.

Y es tan simple preguntarte qué te pasa, porqué lo haces, porqué haces daño, porqué dejas que te lo hagan, porqué no escuchas, porqué hablas tanto y porqué te equivocas tanto.

Y es tan fácil, que no sabes hacerlo.

caminos

Me pierdo en medio de algo y surge la duda. Como si no fuera el sitio. O como, si por saber que lo es,  no necesite estar ahí. No quiera estar ahí. 

Esas veces en la que deseas que alguien te salve de ti mismo.

Poniéndome en mi lugar. Tengo todo el tiempo presente y el que me falta cada día para buscar ese dónde que me corresponde.

Me despierto y siento que estoy.

No puedo creerme. Miro alrededor. Todos se han marchado. Y sigo sola.

Y sólo necesito tus «te quiero»

 

no

 

No, hoy tampoco es jueves. 

No es víspera de nada. No estoy esperando que vuelvas. No es hora de que te vayas. 

No, hoy tampoco será un buen día. Sigo y sigo sin parar y sin ver a dónde me lleva todo esto. Y se que será a cualquier lugar donde el cansancio y el tedio y el puto estrés que se apropia de mi tiempo, acabarán conmigo. 

No, hoy tampoco es bueno mi humor. Seguro que miraré mal a alguien o hablaré mal a alguien o pondré nervioso a alguien. Seguro que trataré de agradar a quien no me da nada, a quien me pide sin parar y a quien no tiene arrestos suficientes para poner límites. 

No, hoy tampoco termina nada. Ni empieza nada. 

Hoy tampoco hay momento para defenderme. Para detenerme a pensar lo que merece la pena. Para pensarte. 

Hoy no es el momento ni habrá un momento. Otro día mas. 

Otro martes mas.