LO NORMAL

Las playas repletas.
El sonido de los árboles al mecer sus ramas con el viento.
Los amaneceres.
El olor de las mimosas.
El roce de unas manos.
El revoloteo de una mariposa.
El sabor del último pedazo de pastel.
El sonido del avión al despegar.
El vértigo de la noria.
El ruido de los coches.
La experiencia de ver una peli en el cine.
La última canción de un concierto.
Aparcar con el sonido de los claxon.
Esperar asiento en un bar.
El primer terraceo.
La itinerancia de una ruta.
Los vuelos low cost.
Vivir sin pedir permiso.
Saltarse las normas impuestas.
Los momentos únicos.
Los días distintos.
Saber que es sábado.
El romanticismo cara a cara.
Las tiendas de chuches.
El fast food.
El tacto de los euros.
Junio, Julio y Agosto.
Las fiestas de prao.
El vermú.
Las noticias nuevas.
Otras ciudades.
Un descampado, sólo para mí.
La noche de San Juan.
El olor de las sardinas.
Los abrazos de otro.
Las vacaciones.
Las citas previas.
Las citas.

Cosas que ver, escuchar, tocar, sentir.
Deseos de lo que hemos perdido.
Angustia de lo que viene para quedarse.

SEPTIEMBRE

Prefiero los domingos de septiembre a los lunes de agosto.
Llegar que tener que irme.
Verte sonreir a no dejar de discutir.
Prefiero el agua de lluvia corriendo por mi escote al sudor inesperado.
El pan blanco a desayunar sin ganas.
La altura, el silencio, el rumor del mar al bullicioso olvido.
Prefiero la caricia lenta, el beso robado, el abrazo amante.
Guardar que pedir.
Los entonces a los peros.
Prefiero a las personas que van de frente. Darme por aludida a ser invisible. Los buenos tratos a pleitos que te comen el terreno.
Prefiero tener que deber.
Prefiero largo.
Prefiero bien.
Prefiero tomar medidas a echar cuentas.
La madera a la piedra.
Tener novio a pareja.
El calor al soplo del frío viento.
El rojo al azul.
La luna al cielo raso.
El otoño al invierno.
La mentira piadosa a la verdad ofensiva.
Prefiero querer a nunca haber querido.
La cama al sofá.
La madrugada.
El encuentro.
Las cosquillas a que me des la espalda.
Prefiero la arena.
Las mareas.
Mojar mis pies y recorrerte descalza.
Prefiero una vela a la luz cegadora.
El amanecer a la obscuridad de la noche.
Los armarios pequeños a la supuesta suerte de tener.
Prefiero el trabajo inteligente a la presión constante.
Los fines de semana completos.
Las tardes libres.
La oportunidad, los sueños, los retos.
Tener futuro a vivir del pasado.
Prefiero los bares.
Los libros a las pelis.
Los mercadillos.
Paris sin equipaje a viajes aplazados.
Prefiero desnudarme a sentir las costuras en mi carne.
Prefiero sabanas frías en verano.
Y días infinitos.
Tomarme mi tiempo.
Respetar tu ausencia.
Vestir de colores.
Ser, a parecer que soy.
Prefiero morir, habiendo vivido, que morir en vida.
Arriesgar y arrepentirme a tener miedo.
La lujuria a la avaricia.
Pecar a perdonar.
Prefiero libre.
Prefiero a mi lado.
Prefiero muy cerca.
Prefiero inmediato.
Prefiero incansable.
Prefiero que me prefieras, a ignorarte.

TIEMPO

Cuando piensas que no hay nada. Cuando echas la vista atrás y lo ves tan lejos. Cuando se te va la suerte y crees que se te va la vida. Cuando estás decidida. Cuando sólo puedes seguir adelante. Cuando la violencia golpea tus sienes. Cuando eres juez. Y eres parte. Cuando cumples todos los requisitos. Cuando te eligen. Cuando eliges. Cuando te descuidas y te resientes. Cuando amas. Cuando sientes que te roban el aliento. Cuando no dicen nada. Cuando te hacen callar. Cuando lo tienes todo y no lo sabes. Cuando te sientes más pobre cada día. Cuando la familia duele. Cuando guardas un secreto. Cuando eres mujer y eres hombre y madre haciendo de padre y amiga y tu peor enemigo. Cuando las pistas no te sitúan en el mapa. Cuando das al máximo y te sientes bajo mínimos. Cuando baja la temperatura. Cuando vuelve el invierno en primavera. Cuando caes. Cuando buscas una mano que te ayude a levantarte. Cuando pasas y te pasan por encima. Cuando eres fuego y te echan agua en las brasas. Cuando necesitas horas. Cuando ya te sobra el tiempo.

a mi lado

El problema es que me faltas.
Que me falla la cordura.
Que te añoro.
Que te extraño.
Que me posee el deseo de tenerte.

El problema es que te quiero.
Que quiero quererte siempre.
Y que me quieras.
Que no concibas perderme.
Que te opongas al sinsentido del miedo.

El problema es soportar causas ajenas.
Y soñarte en continuas pesadillas de no hallarte.
Inventarme soluciones.
Y deshechar condiciones.
Hacer pleno en tu cabeza y en mi corazón errante.

El problema es que me agoto de esperarte.
La solución es cambiar la perspectiva en mi mirada.
Disfrutar de tu presencia mientras dure.
Caminar sobre mis pasos.
Descubrirte cada día aquí, a mi lado.

(no)rendirse

Hay días en los que te quedarías en la cama. Porque no tienes ganas de claudicar, de doblegarte, de seguir por la misma ruta inacabada.

Y sientes esa necesidad de sonreir para compensar. De centrarte en tu vida. De salir beneficiada, o como mínimo indemne de la desolación.

Tratas de vencer la desidia a la que llevas sometida, ya no sabes desde cuando. No quieres dejarte avasallar por los problemas, por las dudas, por el mal humor.

Hay lunes que te despiertas cansada de luchar. Te puede la fatiga y el agotamiento.

Pero no voy a ceder. No pienso resignarme. Aguantaré la marea que me golpea por todos lados. Lucharé por alcanzar mi plenitud. Por rebelarme.

No me iré de mi. No me rendiré.

ME PIDO

Nunca se me dio bien pedir regalos. -Tengo de todo- es lo que mas repito en estas fechas. Claro que tendré caprichos. Pero nada imprescindible o tan necesario como para desearlo por encima de todo.

Así es que me cuesta hacer listas o pensar sobre lo que me gustaría recibir este año.

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