historia

¿Porqué no me miras? ¿Porqué no dejas que duerma abrazada a ti cada noche? ¿Porqué te vas de madrugada y me dejas tan fría? ¿Porqué te empeñas en enseñarme?. ¿Porqué no quieres aprenderme? ¿Porqué escucho tus silencios? ¿Porqué no me lo preguntas de una vez? ¿Porqué no dejo de preguntarmelo?.

 

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caminos

Me pierdo en medio de algo y surge la duda. Como si no fuera el sitio. O como, si por saber que lo es,  no necesite estar ahí. No quiera estar ahí. 

Esas veces en la que deseas que alguien te salve de ti mismo.

Poniéndome en mi lugar. Tengo todo el tiempo presente y el que me falta cada día para buscar ese dónde que me corresponde.

Me despierto y siento que estoy.

No puedo creerme. Miro alrededor. Todos se han marchado. Y sigo sola.

Y sólo necesito tus «te quiero»

 

te quiero

Te quiero.
Sé que lo repito sin cesar y sin venir a cuento.
A veces cuando te miro a los ojos. A veces cuando me abrazas. Muchas veces cuando ni si quiera estás. Cuando sé que no me escuchas. Porque sé que no me escuchas.
Se acaba el día y siento que necesito decírtelo.
Amanece y te lo digo.
Mientras duermes. Al despertar.

A veces me abrazo a ti fuerte y siento que mi pecho estallará si no te lo digo.
Te quiero.
Ya sé que lo sabes, pero es que no quiero que se te olvide.
No quiero que en el tiempo y las distancias te asalten las dudas.
No quiero que te olvides que te quiero.

acuarela

Soy un lienzo en blanco entre tus dedos.
Tienes mil colores en tu paleta para colorear mi espalda.
Hay azules de mar y de cielos sin nubes.
Hay verdes de hojas en verano iluminadas por la luz del sol.
Tienes rojos que pintan mis labios y enardecen mis mejillas.
Y ocres y amarillos y naranjas de otoño que crean alfombras de hojas secas a mis pies.
Y hay blancos que me iluminan y negros que me estilizan y grises de pensamientos inevitables.
Eres mi artista dibujandome y despertando mis deseos de color.
Puedes quedarte ahí, mirándome, haciendo proyectos de obras inacabadas para volver siempre a retocar mis luces y mis sombras.
Sin hablar. No necesito palabras para pedirte que me sigas dibujando de colores con las yemas de tus dedos.
Cuando vuelvas seguiré aqui.
Dispuesta, respirando el aroma de tus acuarelas sobre mi.